Las palabras tienen magia porque nos permiten nombrar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que esperamos. Pero a veces nos gastan bromas, como cuando se quedan detenidas en la punta de la lengua y ya no las podemos encontrar

Galeano fue un gran contador de historias. Por eso las palabras eran tan importantes para él: las atesoraba, las estudiaba, las recitaba y, a veces, como cualquiera de nosotros, las perdía. Prefería escribir a mano: decía que le gustaba sentir sus frases en el puño. Quizá por nacer ahí, abrigadas, las palabras de Galeano tienen la enorme capacidad de invitarnos a volar.

La casa de las palabras - Eduardo Galeano, Eva Mastrogiulio

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Las palabras tienen magia porque nos permiten nombrar lo que pensamos, lo que sentimos y lo que esperamos. Pero a veces nos gastan bromas, como cuando se quedan detenidas en la punta de la lengua y ya no las podemos encontrar

Galeano fue un gran contador de historias. Por eso las palabras eran tan importantes para él: las atesoraba, las estudiaba, las recitaba y, a veces, como cualquiera de nosotros, las perdía. Prefería escribir a mano: decía que le gustaba sentir sus frases en el puño. Quizá por nacer ahí, abrigadas, las palabras de Galeano tienen la enorme capacidad de invitarnos a volar.