Persecuciones en bici, divorcios, veranos con los abuelos, piojos. En «Guerra de soda», Jazmín Varela es una niña tramposa y sensible que atraviesa como puede los pequeños espantos de la infancia. Construida a sí misma en el terreno mutante del fanzine, logra un retrato áspero y festivo sin engolosinarse en la clausura total de lo autobiográfico y estirando lo anecdótico a sus costados más reveladores. Para Jazmín, la niñez es un lugar más problemático que idílico donde los cambios, la negligencia de los adultos, el dolor y la incomodidad conviven naturalmente con los cumpleaños, los recreos y las piletas. Batallas que cuando se es niño parecen gigantes e igual de significativas, como llegar al club con la malla equivocada o acostumbrarse a una nueva configuración familiar. ¿A quién le importan? Si el día puede terminar comiendo un helado con doble cono y bañado en lluvia de rocklets.

Guerra de soda - Jazmín Varela

$18.000
Envío gratis superando los $100.000
No acumulable con otras promociones
Guerra de soda - Jazmín Varela $18.000
Entregas para el CP:

Medios de envío

Compra protegida
Tus datos cuidados durante toda la compra.
Cambios y devoluciones
Si no te gusta, podés cambiarlo por otro o devolverlo.

Persecuciones en bici, divorcios, veranos con los abuelos, piojos. En «Guerra de soda», Jazmín Varela es una niña tramposa y sensible que atraviesa como puede los pequeños espantos de la infancia. Construida a sí misma en el terreno mutante del fanzine, logra un retrato áspero y festivo sin engolosinarse en la clausura total de lo autobiográfico y estirando lo anecdótico a sus costados más reveladores. Para Jazmín, la niñez es un lugar más problemático que idílico donde los cambios, la negligencia de los adultos, el dolor y la incomodidad conviven naturalmente con los cumpleaños, los recreos y las piletas. Batallas que cuando se es niño parecen gigantes e igual de significativas, como llegar al club con la malla equivocada o acostumbrarse a una nueva configuración familiar. ¿A quién le importan? Si el día puede terminar comiendo un helado con doble cono y bañado en lluvia de rocklets.