Había una vez una niña muy guapa que vivía en un pueblecito, cerca de un bosque. La llamaban Caperucita,
o Caperucita Roja, porque su abuela, que vivía en otro pueblo de por allí, le había regalado una capa de ese color,

con una capucha para el frío...

Detalles hasta ahora habían desapercibidos sobre la vida cotidiana de Caperucita -su torpeza para la costura, su fama de golosa, su curiosidad extrema- salen a la luz en esta obra. Fruto de una intensa investigación, Rodríguez Almodóvar

no escatima en detalles: conversaciones entre madre e hija, entre niña y lobo, están fielmente plasmadas.

Así, desentraña escrupulosamente el plan del malvado animal para devorar a una Caperucita que se describe como una pequeña inocente y temerosa, aunque hábilmente astuta al final del cuento. Con un lenguaje descriptivo y abundantes pinceladas poéticas,
el autor no elude evocar pasajes característicos del relato clásico: “abuelita, qué uñas tan grandes tienes, qué hombros, que nariz...”.

Tras profundizar en las numerosas versiones que circulan
sobre las peripecias de Caperucita, en esta “verdadera historia” destacan personajes como el gato de la abuela, trascendentales para un desenlace feliz.

El clasicismo narrativo contrasta con el carácter rompedor
y vanguardista de las ilustraciones, de estilo rústico y contundente: Caperucita parece haber salido del garabato de un niño y el lobo bien pudo huir de un cuadro de Picasso. Rojo, blanco y negro
es la gama cromática básica de las composiciones, elaboradas con técnicas que evidencian un trabajo de experimentación previo. El paisaje adquiere un gran protagonismo, compartido
con la expresividad de los personajes: la representación de Caperucita sorprenderá en todas las páginas del libro. 

La Verdadera Historia de Caperucita - A.R. Almodóvar y Marc Taeger

$2.730
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La Verdadera Historia de Caperucita - A.R. Almodóvar y Marc Taeger $2.730

Había una vez una niña muy guapa que vivía en un pueblecito, cerca de un bosque. La llamaban Caperucita,
o Caperucita Roja, porque su abuela, que vivía en otro pueblo de por allí, le había regalado una capa de ese color,

con una capucha para el frío...

Detalles hasta ahora habían desapercibidos sobre la vida cotidiana de Caperucita -su torpeza para la costura, su fama de golosa, su curiosidad extrema- salen a la luz en esta obra. Fruto de una intensa investigación, Rodríguez Almodóvar

no escatima en detalles: conversaciones entre madre e hija, entre niña y lobo, están fielmente plasmadas.

Así, desentraña escrupulosamente el plan del malvado animal para devorar a una Caperucita que se describe como una pequeña inocente y temerosa, aunque hábilmente astuta al final del cuento. Con un lenguaje descriptivo y abundantes pinceladas poéticas,
el autor no elude evocar pasajes característicos del relato clásico: “abuelita, qué uñas tan grandes tienes, qué hombros, que nariz...”.

Tras profundizar en las numerosas versiones que circulan
sobre las peripecias de Caperucita, en esta “verdadera historia” destacan personajes como el gato de la abuela, trascendentales para un desenlace feliz.

El clasicismo narrativo contrasta con el carácter rompedor
y vanguardista de las ilustraciones, de estilo rústico y contundente: Caperucita parece haber salido del garabato de un niño y el lobo bien pudo huir de un cuadro de Picasso. Rojo, blanco y negro
es la gama cromática básica de las composiciones, elaboradas con técnicas que evidencian un trabajo de experimentación previo. El paisaje adquiere un gran protagonismo, compartido
con la expresividad de los personajes: la representación de Caperucita sorprenderá en todas las páginas del libro.